agenda
31 Ene
31 Dic
2026
Una escena. Daniel Canogar y Gustavo Torner
entradas
no disponible
De martes a viernes, de 11:00 a 14:00 y de 17:00 a 20:00h.
Sábados, de 11:00 a 20:00h (ininterrumpido).
Domingos, de 11:00 a 15:00h.
El Museo Patio Herreriano refuerza su voluntad de presentar los fondos permanentes de la Asociación Colección Arte Contemporáneo planteando posibles nuevos relatos en torno a la historiografía del arte español y sacando partido al enorme potencial de los espacios del centro con la serie 'Una escena'.
En esta nueva entrega, el museo apela a lo escénico con un espacio en penumbra que ofrece una interpretación de la naturaleza -uno de los asuntos que van a vertebrar el programa de 2026-. En este espacio puede verse la relación entre dos figuras centrales del arte español en diferentes momentos: Gustavo Torner y Daniel Canogar.
Torner realizó en 1957 una pintura de gran impronta matérica titulada Galicia. Integrante, junto a Zobel y Rueda, del Grupo de Cuenca, Torner falleció en verano de 2025 a los 90 años, dejando tras de sí un extenso y muy personal legado. Junto a él, una obra de Daniel Canogar titulada Photosynthetic Remembrance se sitúa en un sentir diferente, pues se trata de una compleja instalación de grandes dimensiones que resume el interés del artista por las posibilidades de la tecnología, un ámbito del que es pionero en España. Realizada en 2005, es considerada una de las obras más relevantes de un artista que mantiene una frenética actividad.
Hay analogías claras entre los dos trabajos, pero también diferencias notables. La obra de Torner es típicamente informalista, radicalmente abstracta. Su formato es medio, más bien discreto, pero es tal la fogosidad de lo que en su interior ocurre que desborda la contención que parecería definirlo. Torner no busca una representación de la naturaleza sino que trata de presentar su dimensión tangible y física. La obra de Daniel Canogar quedaría en las antípodas por muchas razones, aunque la apariencia pueda ser afín. El componente instalativo es incuestionable como lo es la destreza técnica que hace posible la pieza. Pero hay un componente de ficción que marca la distancia crucial entre los dos artistas, una suerte de juego, de truco, que convierte imágenes fijas en una seducción dinámica gracias al dispositivo al que acude Canogar. El día y la noche se dan cita en este abrazo de imágenes hermanas, lo natural visto desde lugares antagónicos.
Entrada gatuia.